Segunda carta a Aurora

Querida Aurora, Debo admitir sentirme altamente sorprendido por la forma tan directa de hacerme esa propuesta, y quizá sea esa la razón de mi tardanza al responderle, pues si bien lo notará no es muy común en estos tiempos que una dama sea lo suficientemente valiente para atreverse a dejar el futuro en el telar…

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Desde la ventana.

Sopló el café intentando enfriarlo, incluso él lo sintió muy caliente. Sus gafas se empañaron y sintió ese delicioso aroma que por años recordó con el anhelo inmortal de revivir esa experiencia. Ahora, miraba por el gran ventanal y el panorama de la ciudad lo saludaba con respeto. El majestuoso río le hacía un guiño…

Primera Respuesta a Franzes

¡Saludos Caballero Franzes! Debo admitir que usted tiene una particular forma de escribir que deshace los sentidos, despedaza el corazón y lo obliga a revivir palpitantemente a sus letras con esa tonalidad en su voz que se cuela entre mis ojos y mi cerebro sin tener aún el placer de escucharle. ¡Exquisito! No puedo evitar…

Los escritos de la madrugada

Ella me pedía que le escribiera a las tres de la mañana... Cuando su maltratado cuerpo aún se hallaba intacto. Cuando su mente poderosa descansaba un poco fuera de sí convirtiéndose en una realidad que viajaba a través del espacio físico. Así era ella. Ese era su momento de mayor concentración enérgica y a la…

Primera carta a Aurora

Hola, preciosa dama de rizos despampanantes y de sonriente mirar. Primero que todo deseo excusarme ante el morboso hecho de escribirle sin su autorización y sin mediar ningún tipo de consecuencia que pueda ocasionar mi irrazonable actuar. Aún yacen en mis pupilas dilatadas el brillo que humedecieron mis ojos cuando la vi caminando como una princesa…

La carta

Entonces tomó la hoja y la colocó sobre la mesa a escasos centímetros del sobre blanco. No tenía claro lo que debía escribir en ese momento, solo tenía la necesidad irrefutable de comunicar aquello tan terrible que había pasado, pero también intentaba sacudir de su conciencia el exceso de humedad compulsiva que le provocó el…

Tiempo

Al hallarte andante te conviertes tiempo y mi conciencia palpitante absorbida por los sonidos sordos de las agujas que se ensanchan en mi cuerpo vuelven a la lúgubre tumba que ondea a los pensamientos. Meditabundo y casi desquebrajado corazón el mío que ha de centrarse en los recónditos agujeros de luz opaca que se olvidan…