Quizá tu pensamiento
se pregunte el augurio
que anunció con ahínco
mi partida.

Te sabrás dichosa o
pensante escultural dama,
pero oyóse mis verdades
junto a tu portal.

Si la vida me escasea
los heridos sentires,
me he de perder irónica
en la desdicha.

Tenue e hirviente el alma
mía que lanzose
sus espigas a la
noche intranquila.

Que apagase las velas
en las oscuras horas
en que disipado mi corazón
se halló abatido.

Que me condene el mal
de tus lágrimas
si es que han brotado
de tus entrañas.

Que me masacre la vida tuya
que misteriosa
ahora cabalga a otros caminos
lejos de la muerte mía.

Otros ojos se reflejaran en ti,
pero los míos huecos y
Opacos, mujer ausente,
ya no te miran más.

Grace Suárez R.

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