Yo he bebido la sangre
de mártires con rostros,
los de finas armaduras
que apaciguan al llanto
de los dolientes.

Vi verter sus esperanzas muertas
en zanjas de piedra y juré
roer sus huesos hasta
volverlos tierra.

Abalancé las instancias febriles
de mi espíritu viajero que solo
hallaba consuelo en los rescoldos
de otras esencias desangradas.

Y entré a la espera impávida,
me consumí en el desasosiego
y me até con fuerza a la ira
que maltrataba mi pecho.

Y la lúgubre noche
atrapó mis visiones,
haciéndolas arder en la pena
despojada de soledades.

Mi cuerpo lastimero
no se movió jamás.
Permaneció inmóvil, encadenado a
las permanentes fuerzas que
rondaban el calvario de
mi eterna pena.

Grace Suárez R

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5 comentarios en “Eterna Pena

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