Lo vi adentrarse en la oscuridad
Como quien en sus ánimos
Busca luz en el oro de
La envidia.

Surtiéndose de iguales placeres
Andaba trastabillando
Entre las rocosas villas
De la ira.

Quien a su voz sonaba
Llevaba por nombre la
Copla esbelta de los cánticos
Antiguos de aves vivientes en
Otros tiempos.

Dichoso aquel que escapaba
Airoso de las inusuales damas
Que atacaban la belleza y gritaban
Con clamor.

Pateando entre hierbas finas
Su rostro consumía,
Cayendo a pedazos los
Retazos de su miel.

Si el canto de su voz
A vida sonara, vertería sobre
Su corona mis altibajos que
Hoy calman su sed en las
Amargas aguas del olvido.

Grace Suárez R.

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2 comentarios en “El hombre herido

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