Dulce Encanto

  Aparcado en mi abatido corazón, inmóvil y ausente, pero preparado a los precisos actos que cubren a estas letras y al dulce aroma que recobra su ferviente exaltación al fino toque de la cercanía. Y esa comodidad al descansar sobre sus brazos es la eterna impresión que batalla contra el despliegue de mi alma,…

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Muelle de los sueños eternos

Cuando la lluvia cesó ella había muerto. El gélido ambiente consumía como brasas sus aleteos insistentes por mantenerse absolutamente móvil, hirviente y respirando con fervor en medio del desconsuelo encarcelador de esas lluvias nocturnas. La agonía cíclica que ondeaba en su cuerpo se inmovilizaba como las hojas en aquella madrugada callada. Con total parsimonia las…

El camino del penitente

Quiero empezar este escrito aclarando que no lo hago por deseo propio, se me ha impuesto como requisito para abandonar esta prisión de bombillas fluorescentes y pisos blancos. Además, deseo con esto dejar constancia del correcto funcionamiento de todas mis habilidades cognitivas y comunicativas.

Sin musa

Sin musa que mirar en las profundas y turbulentas aguas de mi alma. Sin ella, pero a salvo. Hoy no está el tiempo encegueciéndome la pasión y enloqueciéndome en sus imprevistas apariciones junto a mi ventana. La musa no está, no se ha ido, yo la he abandonado en el albergue quejumbroso de mis interminables…

Crónicas del tempo

La noche de la gran presentación en la segunda inauguración del gran teatro y frente un exigente público formado de eminentes figuras de la música en el mundo, Marcos arreglaba su liso cabello que seguía húmedo por la ducha. Planeaba en silencio cada detalle de lo que haría aquella trascendental noche mientras veía en el…

Miento

Le miento a mi alma cuando digo que no te quiero, que no te deseo, que no pienso en las palabras que me suenan a tu voz... Le miento con la insistencia de que mis pasiones no se alejen del holograma que se forma en mi cabeza con el aura de tu figura. Y deseo…

Huyente dama

  ¿Por qué habéis de alejar de mis pupilas el ente pacificador de mis eternas agonías? ¿Por qué en la penumbra de su andar  habéis de ignorar mis voces que a cantar desahogaran sus suspiros por usted? Huyente dama,  si en su ausencia yo muero y lloro  imagine cuantas flores nacerán en la punta de…

Oscura visión

La precipitación que ha abarcado el temple que forma los batallantes días en algún momento cesó, dejando a su paso la inusitada calma de otros tiempos que entonces eran lejanos, tenues, y presurosos. Con esa premura la procesión por la que pasaban aquellos frondosos árboles hacía impaciente a mis ánimos baldíos esos que se detienen…

Efímera invasión

Flotando como en el éter, la ignominia se movía con la humedad del aire denso de la ciudad. El estático caos del tránsito sufría bajo una cruel precipitación. Al final de la calle Roshark, en la que termina el infinito desfile de luces rojas y amarillas, nace de manera inusitada un imponente árbol de hojas…

Valioso mirar

Mírame como a esos otros, los que se cruzan por tu frente y se llenan por completo de la magnificencia de tu ser. Mírame aunque sea un poco,  con ese dulzor oculto en tus ojos, con esa frescura de la que se  alimenta tu sonrisa. Mírame tan solo un instante, que en las tinieblas de…